A: Autoridades del Ministerio de Energía, CNE y
Coordinador Eléctrico Nacional
DE: Panel de Análisis Técnico-Regulatorio
MATERIA: Alternativa Descentralizada a la Línea HVDC
Kimal-Lo Aguirre mediante Microredes Ciudadanas BT1 y Mitigación del
Vertimiento del Norte.
FECHA: Septiembre 2026
La construcción de la línea de transmisión HVDC Kimal-Lo Aguirre (US$ 1.500 millones) presenta severos riesgos sistémicos de resonancia armónica e inestabilidad de voltaje en el corazón del consumo (Santiago), además de un alto impacto territorial a lo largo de 1.342 km.
Esta propuesta plantea un redireccionamiento estratégico del capital para resolver el trilema energético (seguridad, equidad y sustentabilidad) directamente en los espacios soleados (techos) de los consumidores residenciales regulados con tarifa BT1.
El programa financiará e instalará de forma masiva un kit estandarizado de Generación Firme Off-Grid en Corriente Alterna en 266.666 hogares de la zona central, con las siguientes especificaciones:
La asignación presupuestaria optimiza los recursos de la licitación original, absorbiendo los costos de su cancelación:
| Concepto Financiero | Monto (Millones de US$) |
|---|---|
| Presupuesto Original Reasignado | 1.500 |
| Costos Hundidos y Multas Contractuales por Suspensión | - 300 |
| Presupuesto Neto Disponible para Equipamiento | 1.200 |
| Costo Unitario Llave en Mano Instalado (Kit + Logística) | 4.500 / hogar |
| Hogares Beneficiados Totales | 266.666 viviendas |
Para evitar la quiebra de los activos solares en el Desierto de Atacama debido a la ausencia de la línea HVDC, se implementará un cargo regulado transitorio: 1. El usuario BT1 autogenera a un costo nivelado (LCOE) de $61 CLP/kWh, liberándose de la tarifa real indexada de la red (~$241 CLP/kWh). 2. Se aplica un cargo de $35 CLP por kWh autoconsumido (medido por el inversor). El hogar retiene un ahorro neto masivo de hasta $145 CLP por kWh. 3. La recaudación se transfiere a un fondo administrado por el Coordinador Eléctrico Nacional para realizar el “Pago por Vertimiento Forzoso” a las generadoras del norte, protegiendo la inversión extranjera y el ecosistema financiero del sector eléctrico chileno.
Con este esquema, Chile pasa de un modelo de transmisión centralizado y vulnerable del siglo XX a una matriz democrática, resiliente y de propiedad ciudadana, asegurando tarifas bajas estables y blindando al país ante crisis climáticas o fallas del suministro eléctrico.